Por: Albert Mohler
El mundo entero cambió el martes. Al menos, eso fue lo que muchos querían que creyéramos. La revista Smithsonian, publicada por la Institución Smithsonian, declaró que las noticias emitidas ese día eran «capaces de estremecer al mundo de la erudición bíblica y demás». ¿De veras?
¿Cuáles eran estas noticias? La catedrática Karen King, de la Escuela de Teología de Harvard, anunció en una conferencia en Roma que había identificado el fragmento de un papiro antiguo que incluía la frase: «Jesús les dijo: “Mi esposa”».
En pocas horas, los titulares de todo el mundo se hacían eco del anuncio con títulos como «Un papiro antiguo podría ser la prueba de que Jesús tuvo una esposa» (The Telegraph).
El artículo de Smithsonian declara: «Un anuncio realizado en una conferencia académica en Roma provocará, con toda seguridad, una gran conmoción en todo el mundo cristiano». El apasionado entusiasmo de la revista por las noticias sobre el papiro tiene, probablemente, más que ver con el anuncio de la próxima emisión de un documental televisivo que con cualquier otra cosa. Sin embargo, el museo más prestigioso de la nación no puede más que perjudicar su reputación con este tipo de sensacionalismo.
El fragmento de un texto, un argumento aún más fragmentario
Lo que reveló Karen King el martes fue un diminuto fragmento de un papiro con escritura copta por ambos lados. Por una parte, el fragmento incluye aproximadamente unas treinta palabras en siete líneas fragmentarias de escritura. El diario The New York Times describió el fragmento como «más pequeño que una tarjeta de visita profesional, con ocho líneas por un lado en tinta negra y legible con la ayuda de una lupa». Las líneas son todas fragmentarias; la tercera dice así: «niega. María es digna de ello», y la siguiente: «Jesús les dijo: “Mi esposa”. En la quinta se lee: «Ella será capaz de ser mi discípula».




