Welcome Back / Bienvenidos de Nuevo / Sugerencias o/y Aclaraciones pueden escribirnos a: comolosdeberea@hotmail.es o/y mcilids@hotmail.es “Nunca es mayor el hombre que cuando se halla en comunión y contacto con Dios” Martyn Lloyd-Jones ----- O ----- “El Evangelio es sólo buenas noticias cuando entendemos las malas noticias.” R.C. Sproul ----- O ----- “En la obra de Dios hecha en la voluntad de Dios nunca falta la provisión de Dios.” Hudson Taylor ----- O ----- "Aquellos predicadores que se rehúsan a hablar del pecado no tienen base para esperar que el Espíritu de Dios esté obrando entre ellos para llevar los hombres a Cristo." PAUL WASHER ----- O ----- La mayor evidencia de nuestra fe: “Aunque Él me mate, en Él esperaré." (Job 13:15) Oswald Chambers ----- O ----- El "evangelio" de la salud, la riqueza y la prosperidad se traga la belleza de Cristo con la belleza de sus regalos y convierte estos regalos en ídolos JOHN PIPER ----- O ----- “En el Día del juicio, tus oraciones y lágrimas no tendrán valor. Ellas no te servirán, el Juez no será conmovido: porque tú no le oíste cuando te llamó; sino que le despreciaste a Él y a sus ministros, y no dejaste tus iniquidades… Tú puedes decir que esto es entusiasmo y locura; pero, en aquel gran día, si tu no te arrepientes de tus pecados aquí, encontrarás que tus propios caminos eran locura” George Whitefield ----- O ----- "¿Qué lujuria es tan dulce y provechosa que valga la pena quemarse en el infierno por ella?" WILLIAM GURNALL ----- O ----- "Las ovejas pueden caer en el lodo; los cerdos se revuelcan en él." CHARLES H. SPURGEON ----- O ----- "Dejemos que la Biblia, toda la Biblia, y nada más que la Biblia, sea la regla de nuestra fe y práctica." J. C. Ryle ----- O ----- “Sólo hay dos clases de personas coherentes: los que gozan de Dios porque creen en Él y los que sufren porque no le poseen.” BLAISE PASCAL (1623-1662) ----- O ----- "Si tuviéramos que predicar a miles de personas año tras año, y nunca rescatar a nadie salvo un alma, aquella alma sería una recompensa completa por todo nuestro trabajo, porque un alma es de valor incontable." CHARLES H. SPURGEON. ----- O ----- “A menudo pensamos en la santidad como renunciar a los placeres del pecado por una vida digna y aburrida. Pero la santidad significa reconocer que los placeres del pecado son vacíos y temporales, mientras que Dios nos invita a disfrutar de placeres extraordinarios, verdaderos, plenos y ricos que duran para siempre.” TIM CHESTER ----- O ----- "La predicación del Evangelio siempre será locura a toda cultura. Cualquier intento de quitar la ofensa disminuye el poder del Evangelio." PAUL WASHER

viernes, 25 de febrero de 2011

¡Cuidado con exasperar o provocar a ira a nuestros hijos!

Si bien los hijos tienen el deber de obedecer a sus padres porque ellos poseen una autoridad legítima dada por Dios, los padres deben tener mucho cuidado con la forma como ejercen su autoridad. En Colosenses 3:21 se advierte a los padres que no exasperen a sus hijos, y en Efesios 6:4 que no los provoquen a ira.

Y aunque ambas ideas son similares, la palabra “exasperar” que Pablo usa en Colosenses es un poco más amplia; también incluye la idea de “quebrantar el espíritu”, “descorazonar”, “desesperanzar”, “sacarles el aire”.

¿Cuál es el resultado que suele producir ese tipo de crianza? Por un lado, hijos desalentados, desanimados, inseguros, sin iniciativa, resignados. O por el otro lado, hijos amargados, profundamente resentidos, no sólo contra sus padres, sino también contra el cristianismo que sus padres representan.

Por supuesto, no siempre que los hijos reaccionan así es por culpa de los padres, y el ejemplo más claro que tenemos en la Biblia es el de Dios mismo (comp. Deut. 1:25-27; Is. 1:3).

Pero es obvio que los padres podemos acarrear una cuota de culpa en la amargura y el resentimiento de nuestros hijos si los provocamos a ira o los exasperamos.

¿Qué es lo que Dios espera de nosotros, entonces? Que desarrollemos un estilo de paternidad que tienda a producir hijos esperanzados, estables, gozosos, proactivos, obedientes. La gran pregunta es ¿cómo? ¿Qué debemos hacer para producir hijos así?

Para responder esta pregunta, permítanme que vuelva a repetir algo que dije en una entrada anterior: En la medida en que el mensaje del evangelio de la gracia de Dios en Cristo permea toda nuestra vida, nuestra relación de intimidad con Él se acrecienta, nuestro proceso de santificación avanza y de ese modo vamos siendo equipados para ser los padres que debemos ser.

¿Saben por qué los padres podemos exasperar a nuestros hijos y provocarlos a ira?

Por nuestra hipocresía. Tenemos un doble estándar de evaluación, uno para ellos y otro para nosotros (la madre que exige sumisión de sus hijos, pero ella misma no se somete a su marido).

Por exigir de ellos cosas que son irrazonables, sin tomar en cuenta la inexperiencia o inmadurez de nuestros hijos.

Por corregirlos de forma vergonzosa y humillante. Algunos padres no saben corregir a sus hijos sin gritarles, o sin hablarles con ironía y aspereza, o los corrigen y disciplinan delante de otras personas.

Por una disciplina impulsiva, errática e inconsistente. Una falta que fue disciplinada hoy tal vez no lo será mañana o viceversa.

Por prometer cosas que no cumplimos.

Por mostrar favoritismo hacia un hijo en particular.

Por limitarnos a señalar lo que nuestros hijos hacen mal, sin alabarlos nunca o casi nunca por lo que hacen bien.

Todas esas cosas provocan a ira a nuestros hijos y los desalientan. Pero si hurgamos un poco más profundo encontraremos que la raíz del problema se encuentra en nuestros corazones. Pero eso lo veremos en nuestra próxima entrada.


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