La mayoría de las niñas y niños que están siendo víctimas no se lo cuentan a nadie porque creen que la gente va a pensar que no es verdad. A veces desconocen incluso el vocabulario necesario para hablar sobre el tema y por lo tanto no pueden adecuadamente. Aunque generalmente lo expresan verbalmente, sí lo hacen mediante algunos cambios en su comportamiento. Debemos ponernos alerta cuando de pronto una niña o niño comienza a manifestar simultáneamente varios de lo siguientes comportamientos: -Se resiste a ir a cierto lugar o a quedarse con cierta persona.
-Aparecen trastornos en su forma de dormir (tiene pesadillas, se orina en la cama, teme dormir sola, necesita una luz encendida durante toda la noche, etc)
-Aparecen trastornos en la alimentación (no tiene apetito o tiene mucho apetito de pronto)
-Siente nuevos temores y necesita que se le tranquilice mucho más que antes.