Lo que aparece a continuación fue la respuesta del pastor Joel Beeke a la pregunta “¿Qué consejo le daría a aquellas personas que sienten que están demasiado ocupadas para orar?”
Tal como cualquier otro cristiano, supongo que mi experiencia ha sido que mientras más entrego a la verdadera oración más consciente me hago de lo poco que realmente oro.
Mi madre es el guerrero de oración más grande que conozco; por décadas ella ha dedicado regularmente dos o más horas a la oración ferviente por día. Cuando cumplió 85, le pregunté: “Mamá, si pudieras vivir otras vez toda tu vida, ¿qué harías de manera diferente?” “Oh mi querido”, me expresó, “desde luego que oraría más.”
Para aquellos con vidas muy ocupadas aconsejaría lo siguiente:
